El niño en la pared:
Vuelvo a ser el niño que siempre fui cada vez que te
necesito, te busco, te imagino y te sueño… ahora siento que eres el prado donde
tumbarme después de una larga marcha por una montaña rocosa.
Todo el cansancio y el dolor desaparece solamente con oír tu
voz o sentir tu olor. Pero como niño tengo miedo, miedo a que todo quede en un
beso o un simple abrazo. Miedo a que desaparezcas y no vuelvas, miedo a que no
escuches mis locuras y te espante mi inconsciencia.
Ni lo quise ni lo busqué pero apareciste, y siento que como
apareciste te irás… y volveré a estar solo contra el mundo. Aunque esta es otra
más de mis estupideces que nadie escuchará. Tonterías de un niño que no para de
chocarse contra la pared una y otra vez…
Happy
Entre montañas nevadas:
Convertir la tristeza en odio, el odio en furia, la furia en
destrucción y la destrucción en deporte. Sudar lágrimas que no has llorado,
maldecir en tu mente la vida. Llegar incluso al extremo del cansancio y la
adrenalina para no pensar. No pensar en toda la mierda que te rodea y que se
hace aun más grande sin ti. Ilusiones creadas en una mente inútil cansada de
tropezar con las mismas piedras en distintas partes del camino. Nudillos
ensangrentados contra una pared, encías doloridas de apretar de rabia, puños
cerrados…
¿Cansancio, tú crees? No es mi cara de cansancio, es mi cara
de necesidad de tus abrazos que se vuelven locuras en la cabeza de una persona
que solo busca estabilidad. Como una avalancha de nieve sobre mí, sin esperarlo
pero causando gran impacto. De lejos se veía el daño de una montaña nevada tan
preciosa, pero como un ignorante la quise subir para volver a caer desde lo más
alto de las ilusiones. Vas subiendo y sientes como te unes a su estructura
profundizas en su naturaleza para luego echarla aún más de menos cuando no
está.
Happy
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