domingo, 2 de junio de 2013

El gato y el ratón.


Una noche paseaba tranquilo un gato por las calles y callejuelas. Solo y distraído vio pasar un ratón y rápidamente salió a su captura. Corriendo para poderlo cazar al girar una esquina, el ratón ya no estaba… el gato dudoso y mosqueado, aunque feliz del estilo de vida que gozaba, comenzó a rebuscar entre todo lo que había.

Cuando de unas de las partes del callejón apareció una gata con afán de compartir su juego. El gato simpático y alegre le pidió ayuda para encontrar el ratón, pues la gata parecía poder ser una buena amiga. Tras esta noche tan divertida en la cual ambos jugaron y se rieron quedaron alguna vez más porque juntos disfrutaban mucho del tiempo. El gato, bajo todo intento de negación personal, acabo enamorándose locamente de aquélla gatita… entonces comenzó a sentirse triste, pues esa gatita era feliz con tan solo su amistad y además ronroneaba por la vida de otro gato.

El gato, impotente, enfadado, triste… no le mostraba a ella lo que verdaderamente sentía y eso mataba aún más al gato, sentía que le mentía. Muchas veces cuando ellos hablaban largas horas, él miraba sus labios y sus bigotes y en su mente imaginaba un beso precioso, otra sonrisa alegre… pero esta vez resultado de aquel beso soñado. Se distraía mirando sus ojos de gata, marrones sí, pero con un brillo único y espléndido.

La gata seguía cogiendo aún más confianza con él, eso también le hacía feliz pero distanciaba las posibilidades de lanzarle un beso espontáneo que expresara todo sentimiento de pasión hacia ella.
El miedo de perder aquella fuerte amistad por mostrar sus sentimientos, marchitaba la rosa que existía en el corazón del gato. El gato nunca perdía esperanza, esperaba que de una relación de amistad fuerte brotara una relación de amor duradera, pues ese fue su sueño desde que era un pequeño gatito… un amor salido de una grata amistad, dónde ya existe una gran confianza. ¿Conocen ustedes algo más bonito? Aunque la atención de ella residía en otro lado, el gato, siendo él, solo él, intentaba capturar la atención de la gatita… quería conseguir que lo viera como algo más, algo más que a un amigo.

La historia de este gato aún está por escribir, aún no sabemos cómo acabará este cuento… en la cabeza del gato siempre habrá un final feliz, pero sabemos que los finales felices solo existen en las películas de Disney. Ahora después de esta expresión de sentimientos solo tú podrías escribir algún final… el final que enmudezca las palabras sobrantes y solo un acto o una mirada diese ese punto para finalizar la historia.

-Happy Parpal-


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