domingo, 28 de abril de 2013

Una extraña dependencia.


Al principio me rondaba la curiosidad, la olía, la sentía cerca pero no tenía oportunidad de probarla, sentía la necesidad de hacerlo pero mis posibilidades estaban nubladas.
Una noche de fiesta  apareció esa necesidad, esa oportunidad tanto esperada, no lo dude ni un momento y probé aquella sustancia que tanto soñaba degustar. Noté un extraño escalofrío por el cuerpo, mis pupilas se dilataron y sentía el latir del corazón cien veces más rápido de lo normal, esa sensación de éxtasis única, la adrenalina empezó a recorrer mi cuerpo la sangre fluía entre mis venas de manera diferente una manera especial, única. Aquella noche fue una noche perfecta, tomando una tras otra sin ver fin alguno llegando al punto de máximo apogeo disfrute, desfogue… Llegue a las 6 de la mañana a mi casa agotado, mareado es decir extraño, con dolor de cabeza después de tales sucesos…
A la mañana siguiente me levanté destrozado, pero recordando cada momento de la noche anterior, aquella noche tan divertida y perfecta.
No lo dude ni un momento todos los días la buscaba para volver a sentir algo así pero era lo más difícil de encontrar, además me avergonzaba preguntar por ella, por lo que costaba mucho más conseguir un poco de ese fruto del edén único y perfecto , ese fruto prohibido para muchas personas, que pocas habían podido degustar y que a largo plazo desencadenaría una serie de consecuencias que nunca había podido imaginar.
Cuando la probé me mentalicé de que no tenía que obsesionarme con tal elemento, pues solo supondría problemas personales… pero la segunda vez…
La segunda vez fue muchísimo mejor, la tenía pero no pensaba volver a consumirla, yo quería pero sabía que no debía porque después de esa segunda imaginaba que ya no podría dejarla nunca más …
Esa segunda vez , fue mejor que la primera, estaba solo pero desee tomarla, lo hice, mi cuerpo se sumió en el éxtasis jamás sentido, no pude parar de consumirla aquella noche, y después de esa noche no me encontré mal, si no que me sentía más vivo.
Entonces llegó un momento en que solo podía pensar en tenerla, probarla, consumirla, sentirla… todo se basaba en ello, la buscaba por todas partes cuando la encontraba la olía la degustaba poco a poco, la dejaba en deseo para luego poder consumirla más a gusto.
La última noche que la probé fue una noche con amigos, ninguno se fijó ni se dio cuenta, pues por mi vergüenza lo hice a escondidas, fue una de las mejores noches de mi vida, me hizo ver relajado las estrellas, aquel cielo precioso arropado por su abrazo caluroso y por esos escalofríos que me producía, esos escalofríos que me encantaban, que recorrían mi cuerpo desde la cabeza hasta los pies, eran como mordiscos en el alma…
Al día siguiente, cansado pero con ganas de seguir… uno de esos mordiscos minutos antes de desparecer de mi vista… alcanzó mi corazón, no de manera que todo acabara en un instante, si no que poco a poco se desangra dentro de mi muy lentamente, frustrando así muchos de mis sueños, e ilusiones… solo se una cosa desde ese momento, por mucho que doliera si volviera a tener oportunidad, la probaría pues ya no se puede matar a algo que ya se siente muerto…

Happy Parpal

No hay comentarios:

Publicar un comentario