domingo, 28 de abril de 2013

Un latir entre mil noches.


Todas las noches la veía tan lejos pero tan bella, la añoraba sin haberla apenas conocido, subía todas esas noches a lo más alto para intentar acariciar su rostro, sentir su piel… Una noche ya rendido de poder estar con ella, en mitad de la oscuridad vi un destello de luz radiante pero a la vez frágil, me acerque y la vi allí postrada delante de mis ojos cansados de tanto buscarla y admirarla…
Me acerqué lentamente oculto entre las sombras, hasta que ella me observó, se quedó allí mirándome con esos ojos color tristeza, una tristeza cielo gris, una tristeza de lluvia cálida, de viento frío, gélido y seco.
Una tristeza que jamás vi observándola desde tan lejos, una tristeza incomprendida hasta por ella misma, y que todos desconocían.
Esa noche pude acercarme, conocerla, oír su voz, oler su perfume, su pelo… parecía tan frágil, hablamos de muchas cosas, mil historias…
Pensé que ya nunca más la volvería a ver desde tan cerca, pero la noche siguiente volví para ver si allí estaba, y así fue, esa luz tenue y débil se volvía a ver reflejada entre las sombras, me volví a acercar, esta vez fue diferente pude sentir su piel, su tacto, su sabor…
Cada noche que pasaba con ella, era más intensa más fuerte, pero al llegar el día siempre desaparecía de mí, se iba de mi lado, noche tras noche, día tras día, siempre la misma historia, pero aún así me enamoraba, volvía loca mi cabeza, su forma de ser, su forma de ver la vida…ella iluminaba mi camino en la noche, pero siempre, siempre en su recuerdo volvía su pasado, ese sol que decía iluminó una vez su vida, ese sol que cerraba su mente y la encarcelaba en el cielo cada amanecer…
Siempre volvíamos a vernos en la noche, aunque luego al amanecer se llevará mi corazón lejos, donde nadie podía encontrarlo, y lo perdía por ella cada mañana, luego volvía en la oscuridad, que ella iluminaba con su dulce sonrisa, con él en su mano, latiendo mucho más rápido y fuerte que nunca había latido…
Pronto se irá tan lejos que nunca más podré volver a sentir su mirada tan cercana, se encerrará en su prisión de estrellas, donde sus recuerdos apagarán su sonrisa y su luz poco a poco se hará más débil y fría, pero esa poca luz que su latir despida, será la que yo necesite para guiarme hasta el lugar más alto de la tierra y gritarle “te quiero” pero no un te quiero cualquiera, será un te quiero de… te aullaré eternamente porque ese te quiero significa un para siempre, aunque ese siempre sea llorarte y añorarte cada noche, con tenerte y verte en mi cabeza ese sollozo merecerá la pena… toda la pena del universo…

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