domingo, 28 de abril de 2013

La luna que nunca iluminó a la tierra.


Antes de empezar decir que este texto va dedicado a una persona muy especial que nunca llegó a nacer, pero que hizo muchas cosas bonitas sin necesidad de ver las crueldades de esta vida. No está perfecto me gustaría modificarlo pero por ahora así lo dejo. Muchas gracias y espero que os guste.


Hola me llamo Lucas, y soy un chico feliz, tengo una mamá muy joven, y muy guapa. Mi papá nos cuida a los dos, nos pone música dulce y suave que me relaja mucho. Mi mamá muchas noches me canta, y yo me duermo bien acurrucadito…
Es la mejor mamá del mundo, sabe exactamente lo que quiero en cada momento… a veces me enfado y pataleo, pero mi mamá sonríe ,¿Qué extraño no? a veces no hay quien la entienda…
Pero bueno siempre acaba consiguiendo que salga una sonrisita de mi boca. El otro día me lleve un susto, pues miren, mi mamá fue al médico y entonces un hombre con una bata blanca se puso a decirle cosas raras, y encima, me tocó y tocó con unos aparatos muy raros, yo tenía miedo, pero como soy ya un hombrecito no llore ni pataleé ¡Ni nada!. Pero bueno dejémoslo ahí.
Además  estoy pasando unos meses de miedo, no hago nada, me llevan a todos sitios, en incluso no tengo que molestarme en comer, me lo dan todo hecho, estoy viendo películas y escuchando música todo el día, creo que no me cansaría nunca de hacerlo.
Muchos días salimos a pasear los tres juntos, papá y mamá parecen muy contentos, también vamos a casa de los abuelos  con los primos y los tíos, y todos ríen y a veces me dicen cosas y me lo paso muy bien.
Me han regalado muchas cosas bonitas jaja mi habitación es azul, súper guay, y tengo muchos juguetes, pero a mí los que más me gustan son los que hacen música.
Dice mamá que de mayor, seré un músico famoso seguro, porque a todas horas me pone música y yo me lo paso súper bien jaja
AaAh! Y  me hacen unas comidas más buenas, me ponen de todo, bueno de todo, pero sano, voy a hacerme muy grande y muy fuerte.
Las cogen del huerto de mi abuelita, que lo tiene en el campo jaja, el campo es lo mejor, no hacemos nada, sentados debajo del árbol más grande de todos, y encima tenemos piscina, y mola mogollón bañarse. Se hace mucho ejercicio en la piscina, además poco a poco aprenderé a nadar y podre ir yo solo por toda la piscina.
Hoy me he e despertado porque me tengo que ir con mamá al médico a que me toquen con cosas raras y frías pero como ya he ido muchas veces pues ya estoy acostumbrado jaja.
Hoy mamá estaba muy preocupada, creo que le pasaba algo, entonces hemos entrado en una sala con una mesa, y un hombre de blanco, le a dicho muchas cosas a mi mamá ella estaba muy asustada, y se ha puesto a llorar, yo me he sentido mal, porque seguro que es por mi culpa…
Estos días papá y mamá están muy cansados y muy tristes, ya no es como antes, su cara ya no se ilumina como la luna a la noche, ahora está apagada, y no deja de llorar, entonces yo me pongo muy triste.
Nos vamos a pasear juntos, pero ya no dicen nada, paseamos junto al mar, descalzos por la playa, siento el frío de la arena, y el sonido de las olas intentando salir del mar…
Hoy mamá está muy nerviosa y esta vez, nos acompaña al médico papá, llegamos a una sala, verde, con gente de verde, a mi me dan miedo y entonces empiezan ha hablar y mi mamá se duerme.
Comienzan a hacer cosas raras con aparatos y yo tengo mucho miedo, intento gritar, pero no puedo, me duele, me están haciendo daño, ¡MAMÁ AYUDAME! Pero mamá no se mueve yo grito, intento salir, nadie me escucha… y grito una y otra vez, ¡MAMÁ, MAMI…mami,…mami…! En ese instante una lágrima fría y húmeda cayó por el rostro pálido y débil de mi madre, que sumida en un profundo sueño escuchó los gritos de su hijo alejándose en la inmensidad de su corazón roto en mil pedazos…

Alejandro Parpal Cabanes.

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